Gestionar miembros y roles

Asigna accesos por instancia, elige el rol adecuado y resuelve los errores más habituales al añadir miembros.

El acceso se concede por instancia

Una identidad de Suite puede compartirse entre varios servicios, pero el acceso no es global. Añadir una persona a una instancia no le permite abrir las demás. Esta separación hace que cada servicio conserve su propio equipo, capacidad del plan y permisos.

Comprueba los requisitos

  • La persona debe tener previamente una cuenta de cliente de Suite con el email que vas a introducir.
  • Debes ser el propietario de la instancia para añadir, cambiar o retirar miembros.
  • El plan actual debe incluir una plaza libre de usuario adicional.

Elige el rol

  • Miembro: normalmente gestiona configuración e información operativa.
  • Usuario: trabaja en las áreas operativas habilitadas por la aplicación.
  • Cliente: dispone de un ámbito más limitado y principalmente de consulta.

Las acciones exactas de cada rol dependen de la aplicación. Lee la descripción mostrada en el selector y concede únicamente los permisos necesarios. El rol de propietario no se transfiere ni se edita desde el listado de miembros.

Añade un miembro

  1. Abre Mis aplicaciones y entra en el detalle de la instancia.
  2. Localiza Miembros de la instancia.
  3. Introduce el email exacto de la cuenta Suite existente.
  4. Selecciona el rol y confirma Añadir usuario.

Mantén los accesos de forma segura

Cambiar el selector actualiza el rol del miembro en esa instancia. Retirar un miembro revoca su acceso, pero no elimina el historial del servicio ni los registros ya relacionados con esa persona. Revisa los accesos cuando cambien las responsabilidades o alguien abandone el equipo.

Si no puedes añadirlo

  • Usuario no encontrado: pídele que cree una cuenta de cliente y comprueba el email utilizado.
  • Ya está asignado: edita el miembro existente en lugar de crear un duplicado.
  • Límite alcanzado: retira un acceso sin uso o cambia a un plan con capacidad suficiente.
Consejo: Cada persona debe utilizar su propia cuenta. Compartir credenciales elimina la trazabilidad e impide revocar el acceso de forma segura.